RESUMEN DE LECTURAS
Aspectos básicos de la formación basada en competencias

Primera parte TOBÓN, S.

El enfoque por competencias está siendo utilizado a nivel internacional. Las competencias constituyen la base fundamental para orientar el currículo, la docencia, el aprendizaje y la evaluación desde un marco de calidad, ya que brinda principios, indicadores y herramientas para hacerlo, más que cualquier otro enfoque educativo. La importancia de incluir este enfoque en la educación radica en la necesidad actual de implicar a la educación en los problemas socioeconómicos, de fomentar la cultura de la calidad y la competitividad empresarial tomando en cuenta la globalización.

Las competencias son procesos complejos de desempeño con idoneidad en un determinado contexto y con responsabilidad. Esta definición destaca todas las características de las competencias, como se enlista a continuación:

· Procesos, porque tienen un fin identificable;
· Complejos, porque se tienen que tomar muchas cosas en cuenta;
· Desempeño, porque se observan en acciones reales, que involucran todas las dimensiones humanas;
· Idoneidad, porque cumplen con ciertos indicadores establecidos;
· Contextos, porque se desarrollan en situaciones específicas, y
· Responsabilidad, porque piden analizar los efectos de los propios actos, a nivel personal y social.

Las competencias deben ser descritas desde el perfil de egreso, ya sean competencias genéricas o específicas. Para la planeación del desarrollo de cada una de estas competencias se toman en cuenta sus componentes: Elementos de competencia, problemas o incertidumbres, saberes esenciales, indicadores de desempeño y evidencias.

La introducción del enfoque por competencias, no es sólo llevar la teoría a la práctica, sino que el estudiante se desempeñe de manera idónea en los diversos contextos, que sea protagonista de su vida y de su proceso de aprendizaje, que fortalezca sus habilidades cognoscitivas y metacognitivas, tenga la capacidad de actuar y que conozca y regule sus procesos afectivos y motivacionales.

Para promover el enfoque por competencias se deben realizar algunos cambios en la educación:
1) Pasar de los conocimientos conceptuales y factuales al desempeño integral ante actividades y problemas.
2) Pasar del conocimiento a la sociedad del conocimiento contextualizado en lo local, lo regional y lo internacional. Promover la búsqueda, selección, comprensión, sistematización, crítica, creación, aplicación y transferencia de los saberes.
3) Pasar de la enseñanza al aprendizaje, idea que ya hemos visto en otros autores.



Construir las competencias ¿es darle la espalda a los saberes?
Segunda Parte PERRENOUD, Ph.

Las competencias en el campo educativo van vinculadas al mundo de la economía y el trabajo, además de que el enfoque por competencias le da una fuerza nueva a los saberes, vinculándolos a las prácticas sociales, a las situaciones complejas, a los problemas, proyectos…

Palabras clave: competencias, saberes, nuevas finalidades de los centros educativos, movilizar saberes en situaciones complejas, transferencia de conocimientos, prácticas sociales, democratización de los estudios…

La noción de competencias ha inspirado una reescritura de programas, revisión de planes de estudios coordinados debido a que la evolución hacia los ciclos de aprendizaje exige la definición de objetivos nucleares o de objetivos finales de ciclo, normalmente concebidos en términos de competencias.

La oposición entre saberes y competencias es infundada porque la mayoría de las competencias movilizan ciertos saberes. No se pueden desarrollar las competencias sin la asimilación de saberes.

Las competencias no existen sin relación con programas escolares y saberes disciplinares, ya que requieren nociones y conocimientos de diferentes disciplinas (geografía, biología, física, economía…), suponen un dominio de la lengua y de las operaciones matemáticas básicas, cultura general, entre otros conocimientos necesarios en la formación del ser humano. Una parte de estas competencias se desarrollan fuera de la escuela, al aplicar saberes escolares básicos y habilidades concretas fundamentales (leer, escribir, contar), tomar decisiones y resolver problemas, lo que demuestra que no hay contradicción entre programas escolares y competencias.

Una competencia permite hacer frente regular y adecuadamente a un conjunto o familia de tareas y de situaciones, considerando conocimientos, informaciones, procedimientos, métodos, técnicas y otras competencias más específicas. Competencia significa saber movilizar (conocer y aplicar en un momento oportuno). La actualización de lo que se sabe en un contexto singular en el que se realiza la acción, es el paso a la competencia.

La transferencia de conocimientos requiere una práctica reflexiva para movilizar los saberes, extrapolarlos, cruzarlos, combinarlos, construir una estrategia original.
La movilización en situaciones complejas, obligan a plantear el problema antes de resolverlo, señalar conocimientos pertinentes, reorganizarse en función de la situación y extrapolar o colmar los vacíos.

Es fundamental desarrollar las competencias desde la escuela y unir saberes con la puesta en práctica en situaciones complejas. Una parte de los saberes disciplinares enseñados en la escuela fuera de todo contexto de acción servirán de base (aprender a utilizarlos) para adquirir ciertas formaciones profesionales; ejemplo: las lenguas y las matemáticas serán útiles en numerosos oficios.

Aligerar los programas y trabajar un número más limitado de nociones disciplinares, para concluir su puesta en marcha, beneficiará a los alumnos al darles herramientas para dominar su vida y comprender el mundo.

Construir competencias desde el principio de la escolaridad nos acerca a las finalidades fundamentales de la educación. La transformación importante en el funcionamiento de la escuela será muy benéfica para los alumnos que salen desprovistos de numerosas competencias indispensables para la vida actual.


“La trilogía de saber hacer – leer, escribir, contar – que ha fundamentado la escolarización obligatoria en el siglo XXI, no está a la altura de las exigencias de nuestra época. El enfoque por competencias busca actualizarla.







"El Arte de Construir Competencias"
Tercera parte. PERRENOUD, Ph.

Una competencia es la facultad de movilizar un conjunto de recursos cognoscitivos para enfrentar con pertinencia y eficacia a una familia de situaciones.
La descripción de las competencias debe partir del análisis de las situaciones y de la acción y de ahí derivar de los conocimientos.
Para desarrollar las competencias, es necesario trabajar sobre todo por problemas y por proyectos, por lo tanto proponer tareas complejas, retos, que inciten a los alumnos a movilizar sus acervos de conocimientos y habilidades y hasta cierto punto a completarlos.

Enseñar, hoy, debería consistir en concebir, establecer y controlar situaciones de aprendizaje, siguiendo los principios de las pedagogías activas y constructivistas. El principal recurso del profesor, deberá ser su postura reflexiva, su capacidad de observar, controlar, innovar, aprender de otros, de los alumnos, de la experiencia.

No descuidar, sin embargo, tres contribuciones del enfoque por competencias si se van a seguir sus ambiciones:

1. Aumentar el sentido del trabajo escolar y modificar el dar cuenta del conocimiento de los alumnos con dificultad.
2. Favorecer los enfoques constructivistas, la evaluación formativa, la pedagogía diferenciada, lo que puede favorecer la asimilación activa de los conocimientos.
3. Poner a los profesores en movimiento, incitarles a hablar de pedagogía y cooperar en el marco de equipos o proyectos de establecimientos.

Si el sistema cambia, no solamente reformulando sus programas en términos de competencias verdaderas, pero abriendo las disciplinas, introduciendo ciclos de aprendizaje plurianuales a lo largo del curso, llamando a la cooperación profesional, invitando a una pedagogía diferenciada, entonces los profesores deben cambiar sus representaciones y sus prácticas.

Sin embargo es inútil pedir esfuerzos sobrehumanos a los profesores si el sistema educativo no hizo otra cosa que adoptar el lenguaje de las competencias, sin cambiar nada de lo fundamental. Cuando las prácticas hayan cambiado a gran escala, el cambio exigirá aún años para ver resultados visibles, ya que será necesario esperar que uno o más generaciones de alumnos hayan cruzado todo el proceso.




ASPECTOS A DESTACAR

1. La noción de competencias, su importancia en la educación actual.
Una competencia es la facultad de movilizar un conjunto de recursos cognoscitivos para enfrentar con pertinencia y eficacia a una familia de tareas o situaciones.
Como noción de competencias, Tobón sugiere la siguiente definición: las competencias son procesos complejos de desempeño con idoneidad en un determinado contexto y con responsabilidad.

2. La ubicación de las competencias en el contexto del currículum (Marco macro) y su impacto en la planeación de la docencia (Marco Micro).
Las competencias del bachiller están incluidas en el Marco Curricular Común que son once y ocho para el docente, cada una con sus atributos para lograr el perfil de egreso del bachiller. Los distintos escenarios donde tienen lugar las actividades a realizar por el profesor y el alumno a lo largo de un curso y que se diferencien entre sí en función de los propósitos de la acción didáctica, las tareas a realizar y los recursos necesarios para su ejecución. Lógicamente diferentes modalidades de enseñanza reclaman tipos de trabajos distintos para profesores y estudiantes y exigen la utilización de herramientas metodológicas también diferentes.
Para cada una de estas competencias se planean (a nivel micro) actividades específicas que Tobón llama Elementos de competencia, y se toman en cuenta los demás componentes de las competencias: problemas o incertidumbres, saberes esenciales, indicadores de desempeño y evidencias.

3. La relación entre competencias y el proceso de enseñanza y aprendizaje.
No queda duda alguna que las competencias requeridas para desenvolverse en la vida cotidiana no existirían sin la relación con los programas escolares y los saberes disciplinares ya que es la obtención de cultura general que se adquiere en la escuela, así como los saberes básicos (leer mapas, moneda de interés, periódico, etc.) y las habilidades concretas fundamentales (leer, escribir, contar) son los que nos ayuda a tomar decisiones y resolver problemas.
La introducción del enfoque por competencias, indica Tobón, no es sólo llevar la teoría a la práctica, sino que el estudiante se desempeñe de manera idónea en los diversos contextos, que sea protagonista de su vida y de su proceso de aprendizaje, que fortalezca sus habilidades cognoscitivas y metacognitivas, tenga la capacidad de actuar y que conozca y regule sus procesos afectivos y motivacionales.

4. Las formas más idóneas, según los autores, de promover las competencias.
Para desarrollar las competencias, es necesario trabajar sobre todo por problemas y por proyectos, por lo tanto proponer tareas complejas, retos, que inciten a los alumnos a movilizar sus acervos de conocimientos y habilidades y hasta cierto punto a completarlos.
Tobón propone tres cosas a los docentes para promover las competencias:
1) Pasar de los conocimientos conceptuales y factuales al desempeño integral ante actividades y problemas.
2) Pasar del conocimiento a la sociedad del conocimiento contextualizado en lo local, lo regional y lo internacional. Promover la búsqueda, selección, comprensión, sistematización, crítica, creación, aplicación y transferencia de los saberes.
3) Pasar de la enseñanza al aprendizaje, idea que ya hemos visto en otros autores.

5. La forma de evaluar las Competencias, de acuerdo a lo que señalan los autores.
La evaluación de los aprendizajes debe hacerse mediante criterios construidos en colectivo con referentes académicos y científicos.
Se evalúan un conjunto de parámetros que buscan asegurar la calidad de la acción ó actuación. Con base en unas determinadas normas. Siguiendo criterios de estructura establecidos en el área.
Tobón no es muy específico en los métodos de evaluación por competencias, sólo que se debe evaluar formativa y progresivamente, estableciendo niveles de logro para los indicadores de desempeño, que son criterios que dan cuenta de la idoneidad con la cual se debe llevar a cabo cada elemento de competencia.


CONCLUSIÓN GRUPAL
Los escépticos abogan que desarrollar competencias está en contra de los saberes, basándose en que la escuela y la educación es ante todo la acción de instruir o transmitir conocimientos. Contemplan el “saber- hacer” como habilidades manuales, lo cotidiano, tareas prácticas como: elegir un itinerario de vacaciones, redactar una carta, detectar el sarampión, etc.

La noción de competencias es más amplia y más intelectual. No queda duda que las competencias requeridas para desenvolverse en la vida cotidiana no existirían sin la relación con los programas escolares y los saberes disciplinares ya que es la obtención de cultura general que se adquiere en la escuela, así como los saberes básicos (la noción de mapas, de moneda de interés, periódico, itinerario, etc.) y las habilidades concretas fundamentales (leer, escribir, contar) lo que nos ayuda a tomar decisiones y resolver problemas. Esto pasará por un cambio muy importante en su funcionamiento.
Cada docente se enfocará o privilegiará las competencias correspondientes llevando una transversalidad con las demás asignaturas y el grado de profundizarlos dependerá del propósito y/o objetivos macros y micros.

Las competencias en lugar de darle la espalda a los saberes, le da una fuerza a los nuevos y los relaciona con las prácticas sociales, a las situaciones complejas, a los problemas, a los proyectos de vida.


Las competencias constituyen la base fundamental para orientar el currículo, la docencia, el aprendizaje y la evaluación desde un marco de calidad, ya que brinda principios, indicadores y herramientas para hacerlo, más que cualquier otro enfoque educativo, “Tobón 2006”. Es importante diferenciar entre un enfoque para la educación y un modelo pedagógico, y las competencias las ubicamos en los aspectos específicos de la docencia, del aprendizaje y de la evaluación, mientras que como modelo pedagógico utilizamos el constructivismo. La definición que propone el autor, y que se ha debatido con expertos en diversos seminarios, publicaciones y congresos, es que las competencias “son procesos complejos de desempeño con idoneidad en un determinado contexto, con responsabilidad”.
Las competencias están enmarcadas con el perfil de egreso del bachiller y sus diferentes unidades de aprendizaje contenidas en los programas que enmarcan los macro y micro contenidos de cada asignatura. Los macros se refieren a los aprendizajes esperados a lo largo de la UA, y los micros a la descripción de la competencia que se desea adquirir por el alumno. Lo que es muy importante describir son los aspectos mínimos a tener en cuenta en la descripción de una competencia. Verbo de desempeño + objeto del conocimiento + finalidad + condición de calidad.
Es importante que se planifique tomando en cuenta todos estos aspectos en un proyecto que contribuya al aprendizaje significativo del bachiller.






CONCLUSIÓN INDIVIDUAL







BIBLIOGRAFÍA:
· Tobón, S. (2006) Aspectos básicos de la formación basada en competencias. Talca: Proyecto Mesesup.
· Perrenoud, Ph. (s/f). Construir las competencias, ¿es darle la espalda a los saberes?. Université de Genève. Philippe.Perrenoud@pse.unige.ch
· Perrenoud, Ph. (2000). Construir competencias. Entrevista con Philippe Perrenoud, Universidad de Ginebra. Observaciones recogidas por Paola Gentile y Roberta Bencini. Texto original de una entrevista "El Arte de Construir Competencias " original en portugués en Nova Escola (Brasil), Septiembre 2000, pp.19-31. Traducción: Luis González Martínez