El proceso educativo está compuesto por diversos factores, dos de los más importantes son: el maestro y el alumno. Dentro de la propuesta de la reforma educativa las funciones de estos dos actores han cambiado radicalmente. Antes el docente tenía el poder absoluto en el aula y el alumno era solamente un receptor de lo que el maestro enseñaba, ahora en el proceso de cambio que estamos viviendo, el alumno es el protagonista principal y es él el encargado de construir su propio conocimiento con la guía y acompañamiento del docente. Es decir, el maestro es únicamente un promotor que dirige el esfuerzo de los estudiantes hacia la consecución y obtención de habilidades y destrezas que los harán capaces de enfrentar los retos que se les presenten en la vida, ya sean de carácter personal o profesional y puedan resolverlos de manera satisfactoria.

En el Módulo1 concluimos con el listado tanto de las competencias docentes como de las competencias genéricas del bachiller, englobadas en el MCC de la RIEMS y vimos también la necesidad de desarrollarlas en los alumnos. En esta primera unidad del módulo 2, aprendimos la estrecha relación que existe (y que no se debe perder) entre las competencias docentes y las del bachiller. Es decir, ¿qué necesita desarrollar el docente para poder promover las competencias del bachiller? ¿Enseñar competencias o enseñar con competencia?

Es difícil que nosotros los docentes enseñemos con competencia cuando no hemos desarrollado esa capacidad. Reconocer este punto es un avance, pues antes se creía que con dominar la materia y estar en formación continua bastaba, pero no es suficiente, debemos tener las competencias que queremos desarrollar y ver en nuestros alumnos.

Por eso fue importante analizar cada una de las competencias docentes propuestas por la RIEMS, y darnos cuenta cómo es que colaboran en la promoción de las competencias del bachiller. En algunos de los casos, la relación es uno a uno, ya que ciertas competencias docentes tienen en sus atributos, enunciados muy parecidos a los de las competencias genéricas del alumno principalmente las que nos piden generar un ambiente sano en donde se favorezca el aprendizaje autónomo. Sin embargo, y como característica típica de las competencias, lo más común fue encontrar que sólo el "paquete" de competencias docentes como un todo nos ayudará a lograr nuestro objetivo.

La mayoría de los que somos ahora docentes fuimos formados con un enfoque basado en la enseñanza, es decir, con el predominio de la exposición de conceptos por parte del profesor. Por eso nos cuesta trabajo romper con ese paradigma y creer que el alumno puede adquirir niveles cognitivos superiores estando activo, en un ambiente en el que pueda descubrir y construir conocimientos con sus compañeros (Barr, 1998). Los jóvenes de ahora son muy distintos y con la simple exposición del profesor, en la mayoría de ellos, no se podría observar un aprendizaje superior al uniestructural. La intención es lograr un aprendizaje "democrático" en el que todos tengan la oportunidad de alcanzar un nivel relacional o incluso abstracto ampliado que los haga capaces de enfrentar y resolver las situaciones que se le presenten en la vida.


Enseñar hoy consiste en concebir, establecer y controlar situaciones de aprendizaje, siguiendo los principios de las pedagogías activas y constructivistas. Es suscitar aprendizajes en personas concretas y supone dominar cómo y por qué se lleva a cabo el acto educativo. Para ello uno de los recursos del profesor, deberá ser su postura reflexiva, su capacidad de observar, controlar e innovar, aprendiendo de otros, de los alumnos y de su propia experiencia a lo largo del tiempo.

El siguiente paso lógico es adecuar los planes y programas de estudio, en donde queden plasmados los métodos y estrategias más convenientes, como son los métodos de solución de problemas, elaboración de proyectos, proponiendo trabajos y tareas complejas que signifiquen un reto, que inciten a los alumnos a movilizar sus acervos de conocimientos y habilidades que los lleven alcanzar el conocimiento significativo.

Nos convencimos, pues, de la importancia de considerar las competencias desde el momento de la planeación de clases, utilizando métodos creativos e innovadores que centren el proceso en el aprendizaje del alumno, en "lo que el alumno hace" (Biggs, 2006), además de los métodos de evaluación que permitan medir el avance del desarrollo de las competencias en cada uno de ellos.

En resumen, lo que necesitamos los docentes es contar con una formación continua a lo largo de nuestra trayectoria profesional, dominar y estructurar los saberes para facilitar experiencias de aprendizaje significativo, planificar los procesos de enseñanza y de aprendizaje atendiendo al enfoque por competencias y ubicarlos en contextos disciplinares, curriculares y sociales amplios, llevar a la práctica los procesos de enseñanza aprendizaje de manera efectiva, creativa e innovadora a nuestro contexto institucional, evaluar los procesos de enseñanza y de aprendizaje con un enfoque formativo, construir ambientes para el aprendizaje autónomo y colaborativo, todo para lograr lo planteado por nuestras instituciones en base a las necesidades de nuestra sociedad.


Antes, la función principal de la educación era ofrecer la información para que los educandos pudieran desarrollar un papel productivo en la sociedad, para ello se basaban en la capacidad de memoria, y la insistencia básica era establecer una plataforma de cultura elemental, sobre la cual pudieran especializarse.

Hoy en día, lo que más fácilmente se obtiene es, precisamente, esa información, y ya no es necesario recordar y mantener presentes los datos que en otros tiempos nos daban un lugar privilegiado en la sociedad. Actualmente con entrar a internet, se puede cubrir cualquier laguna de la memoria y acceder a la información que olvidó o bien que nunca tuvo.
Esta situación ha planteado a los educadores un nuevo reto: desarrollar en los educandos la capacidad de manejar con acierto y prudencia la información que se tiene en las manos, por medio de competencias que se desarrollan mediante habilidades, que son planteadas en los objetivos de aprendizaje.

Sin embargo, es inútil pedir esfuerzos sobrehumanos a los profesores si el sistema educativo no hizo otra cosa que adoptar el lenguaje de las competencias, sin cambiar nada de lo fundamental. Cuando las prácticas hayan cambiado a gran escala, el cambio exigirá aún años para tener resultados visibles, ya que será necesario esperar que una o más generaciones de alumnos hayan cruzado todo el proceso.

La necesidad del cambio es obvia y nosotros estamos en la mejor disposición para llevarlo a cabo. Sólo necesitamos aprender a trasladar los modelos de concreción didáctica que estudiamos a nuestros planes y programas de estudio, que es lo que intentaremos en la siguiente unidad.